Una vez que se ha tomado la decisión de despedir a un trabajador, no sirve de nada ni ir aplazando la comunicación del despido ni dar marcha atrás cuando la decisión está tomada. Si un despido es inevitable, lo que hay que hacer es enfrentarse a la situación cuanto antes, y no dejar dudas respecto a lo irrevocable de la decisión. Así, tanto usted y el trabajador despedido, como los trabajadores que se quedan y la empresa en general, podrán pasar página cuanto antes.
