ERRORES QUE NO SE DEBEN COMETER AL DESPEDIR A UN TRABAJADOR

Despedir a un trabajador es una de las tareas más difíciles para quien gestiona personal. Y comunicar el despido es inevitablemente incómodo y, en algunos casos, incluso complicado.

Los despidos no sólo afectan al trabajador despedido, sino que pueden dejar secuelas en la empresa. Por eso es necesario saber hacerlo de la forma adecuada, para que ese cambio sea aceptado con normalidad en la organización.

Tenga en cuenta estas 4 cosas que jamás debe hacer al despedir (y las consiguientes soluciones para hacerlo bien), para que comunicar un despido no sea traumático ni para el que se va, ni para los que se quedan.

1. Dar marcha atrás

A veces ocurre que se comunica el despido a un trabajador relacionado con su bajo rendimiento, sus pobres resultados o su falta de motivación y el trabajador, que no se lo esperaba, reacciona pidiendo otra oportunidad. Quien está despidiendo titubea y convierte lo que era una comunicación de despido en una marcha atrás. ¡ERROR!

Una vez que se ha tomado la decisión de despedir a un trabajador, no sirve de nada ni ir aplazando la comunicación del despido ni dar marcha atrás cuando la decisión está tomada. Si un despido es inevitable, lo que hay que hacer es enfrentarse a la situación cuanto antes, y no dejar dudas respecto a lo irrevocable de la decisión. Así, tanto usted y el trabajador despedido, como los trabajadores que se quedan y la empresa en general, podrán pasar página cuanto antes.

2. Despedir por e-mail

Estaba en casa el fin de semana y recibí un mensaje de whatsapp diciéndome que estaba despedido“. Correos electrónicos, mensajes por teléfono, por whatsapp… no son casos aislados, sino situaciones reales y frecuentes que se producen por parte de empresas que, llegado el momento de despedir, consideran que es más rápido y cómodo no dar la cara. ¡ERROR!

Al comunicar un despido, olvídese de las tecnologías como canales de comunicación. Si va a despedir a un trabajador, debe decírselo cara a cara. Legalmente debe entregarle una carta de despido, pero es aconsejable entregársela personalmente (siempre que sea posible), en el marco de una conversación cortés presidida por el respeto y la empatía con el trabajador despedido. Su actitud debe ser comprensiva y respetuosa. No olvide que se trata de una persona que ha estado trabajando para usted y que ha compartido espacio, tiempo, preocupaciones y objetivos con usted y con el resto del equipo, con quienes probablemente habrá creado lazos de compañerismo y amistad.

3. Improvisar el despido

Es cierto que en sentido literal bastan sólo dos palabras (“Está despedido”) y entregar una carta para materializar el cese de un trabajador. Pero… ¿es así la forma de plantearse la comunicación de un despido? ¡ERROR!

Programe una fecha en su agenda para comunicar a su trabajador el despido y poder hacerlo con calma, sin presiones ni interrupciones personales ni telefónicas. Prepare previamente la reunión. Puede resultarle muy útil contar con un checklist general para despidos (en el que se incluyan puntos como entregar la carta de despido, entregar el finiquito, etc.), al que deberá añadir los puntos específicos que quiera tratar con cada trabajador en concreto.

Tenga previstas salidas en caso de que el trabajador rompa a llorar o, por el contrario, tenga una reacción agresiva. Tener todo preparado le ayudará también a sentirse más seguro en la tarea que supone despedir a alguien que ha formado parte de su equipo. Pero eso no significa que tenga que tratarse de una reunión larga; al contrario, no debe prolongarse innecesariamente.

4. No informar al resto de la plantilla del despido

Tras un despido en la empresa, entre quienes se quedan son frecuentes los rumores, las hipótesis y las dudas. “¿Qué habrá pasado?”, “¿habrá más despidos?”, son preguntas que inevitablemente se plantean quienes han sido testigos de la salida de un trabajador. ¡ERROR!

No piense que después de comunicar el despido ya ha terminado todo. Una de las peores actitudes que puede adoptar una empresa en la que se han producido uno o varios despidos es hacer como si no hubiera pasado nada, pues la plantilla puede interpretarlo como una muestra de indiferencia o, lo que es peor, que se está ocultando una nueva tanda de despidos. Y no olvide una regla de oro: jamás hable mal de la persona despedida a los trabajadores que permanecen.

Tras el despido de un trabajador, queda uno de los pasos más importantes: gestionar la repercusión del despido entre el resto de empleados de la empresa, para lograr que no sólo no haya consecuencias negativas en el ambiente laboral, sino que esa decisión empresarial se convierta en una palanca para reforzar la implicación de los trabajadores que permanecen en la empresa. Por ello es esencial emprender las acciones necesarias para que su plantilla conozca de boca de su empresa lo ocurrido y reforzar su liderazgo y la implicación de la plantilla en su proyecto.